jueves, 2 de agosto de 2012

Leucosis aviares, parte I. Leucocis mieloide: virus J, virus C. Inespecificidad de un diagnóstico.


Por: Bernardo Mejía Arango. M.V.Z.  M.Sc.
Fotografías e imágenes:  Bernardo Mejía Arango. M.V.Z.  M.Sc.
Créditos: Necropsias:  Bernardo Mejía Arango, M.V.Z.  M.Sc.; Luis Buitrago M., M.V.Z.; Juan Alvear A.  M.V.Z.
En aves comerciales, encontrar tumoraciones  con aspecto macro y microscópico de leucosis mieloide es un asunto preocupante.

Pero en forma sorprendente, al revisar la información disponible sobre neoplasias de tipo mieloide en aves, nos encontramos  dos situaciones que deben ser tenidas en cuenta:

1.    Existen neoplasias de tipo mieloide, producidas además del virus J de la leucosis, por el virus tipo C igualmente de la Leucosis
2.    Existen mielocitomas de origen no infeccioso. Se pueden presentar en 1 de cada 10.000 aves.

Los dos datos anteriores son tomados de la conferencia “Epidemiología reciente y diagnóstico diferencial de enfermedades tumorales” presentada por el doctor Guillermo Zabala del Poultry Diagnostic and Research Center de la Universidad de Georgia, en el XII Seminario Internacional de Patología y Producción Aviar, Athens, Georgia,  26 al 30 de abril de 2010.

En 1982 cuando tomaba patología aviar durante mis estudios de postgrado, bajo la orientación del doctor Francisco Bustos Malavet quien recién llegaba del Reino Unido de terminar  su segunda maestría en patología, conocí los primeros cortes histológicos  donde se mostraban las células típicas de la mielocitomatosis, de la cual en 1988 se descubriría su agente causal, el virus J. Una de las cosas que aprendimos con el doctor Bustos, es que difícilmente se olvida la morfología de una célula tumoral de mielocitomatosis.

Imagen  No. 1. Leucosis mieloide. En la leucosis mieloide, las células que predominan son los mielocitos, los cuales son células grandes con citoplasma granular eosinofílico, con núcleos vesiculares; en las masas de células neoplásicas es fácil observar figuras mitóticas.
                                 
En 1997 volví a ver las células tumorales en  varios órganos y tejidos de reproductores de una raza liviana; solo que esta vez yo hacía el diagnóstico y por supuesto, la casa matriz  responsable de la producción de esos reproductores, no lo aceptó. El caso se sometió a un segundo concepto en Alemania y el diagnóstico no solo se confirmó, sino que adicionalmente los patólogos alemanes encontraron células de enfermedad de Marek conjuntamente con las células mieloides tumorales.

Años después hice un nuevo diagnóstico en reproductoras pesadas y nuevamente  el diagnóstico no fue aceptado, no obstante las imágenes macro y microscópicas. Esta vez no se solicitó segundo concepto y el caso quedó  tras “bambalinas”. He retomado mis archivos para presentar el caso, al cual corresponden todas las fotos e imágenes de este artículo.

Imagen No. 2. Leucosis mieloide. Ambas fotografías corresponden aves de reproducción de 11 semanas de edad. Un grupo de cinco aves fueron remitidas para examen de necropsia. No hay datos poblacionales, ni de mortalidad y/o morbilidad. Izquierda:  huesos de la pared dorsal de la cavidad toracobadominal (Vértebras del sinsacrum y del notarium con sus apófisis), ave de 11 semanas; tienen aspecto normal. Derecha:  se observan afecciones tumorales de los huesos pélvicos, vertebras del sinsacrum, del notarium, y las apófisis vertebrales.
  
Para hablar sobre el caso que nos ocupa en este artículo, la leucosis J o mielocitomatosis, debemos primero ubicarla en el contexto general de las leucosis y a su vez estas, en el contexto general de las enfermedades tumorales, a la luz de lo que escriben y publican los expertos en virología e histopatología.

Aunque la leucosis aviar fue diagnosticada en 1908 aún no ha sido erradicada completamente y causa problemas esporádicos pero de gran importancia económica.

Desde 1988, el virus causante de la leucosis J se convirtió en uno de los más importantes por los daños que causó en la avicultura; desde 1988 representó un problema serio en la avicultura, hasta por lo menos el año 2000. El virus J de la leucosis se considera  de aparición reciente, que ha realizado una tasa grande mutaciones. Este virus era capaz de inducir mortalidades altas en machos (Hasta 50%) con expresión alta de tumores entre los que se encuentran los mielocitomas (Además de mieloblastomas, nefromas, hemangiomas y hemangiosarcomas).

Los problemas tumorales en aves son originados principalmente por virus oncogénicos, pero también se presentan tumores espontáneamente en aves de edad avanzada. Los agentes infecciosos oncogénicos más importantes incluyen:

1. Virus de la enfermedad de Marek  (Herpesvirus).
2. Virus del grupo leucosis/sarcoma (Alfaretrovirus).
3. Retrovirus aviares asociados a la mieloblastosis aviar.
4. Virus de la reticuloendoteliosis aviar (Gammaretrovirus).

El virus de la Leucosis aviar  pertenece a la familia  Retroviridae, subfamilia Orthoretrovirinae,  Género Alfaretrovirus.

Los virus de la leucosis aviar, de acuerdo con las glicoproteínas que componen la envoltura viral se clasifican 10 grupos así: A, B, C, D, E, F, G, H, I, J. de estos afectan a  Gallus domesticus: A, B, C, D, E y J. De estos, A, B, C, D y J son exógenos  y el E es endógeno.

Los términos endógenos y exógenos: hacen relación  con característica del genoma y a  la forma de propagación:

1-    Endógenos: son incompletos en su genoma, permanecen integrados al genoma de la célula huésped, no generan partículas virales y  no producen enfermedad clínica y por tanto no producen mortalidad.
2-     Los exógenos en cambio  son infecciosos, se eliminan en excreciones y secreciones y pueden inducir la formación de tumores debido a la transformación oncogénica de las células que infectan.

Los virus de leucosis de los subgrupos A y B tienden a inducir principalmente leucosis linfoide, pero también inducen potencialmente muchos otros tipos de tumores.

El virus J de la leucosis se aisló de reproductoras pesadas en 1989 en el Reino Unido. Tiempo después se lo aisló en otros países confirmando que las líneas pesadas eran más susceptibles. El virus J tiene características de recombinante exógeno y endógeno del subgrupo F, tiene tropismo por células de la medula ósea.

Imagen No. 3. Leucosis mieloide. Izquierda: se observan el esternón y la quilla vistas desde el interior de la cavidad toracoabdominal. El esternón y los cartílagos adyacentes presentan nodulaciones y material tumoral difuso de color blanco;  algunas de las áreas tumorales estan señaladas con flechas rojas; un área tumoral está señalada con una elipse de color rojo. Derecha: corte coloreado  con Hematoxilina-Eosina (100X) proveniente del área señalada con la flecha.

Los virus de leucosis aviar en general  pueden infectar una gran cantidad de tejidos y tipos de células. La leucosis mieloide o mielocitomatosis es una enfermedad neoplásica en la cual se afectan células maduras o inmaduras  de la serie granulocítica  (los mieloblastos y mielocitos de la médula ósea). En la Leucosis mieloide, la células que predomina son los mielocitos, los cuales son células grandes con citoplasma granular eosinofílico, con núcleos vesiculares; en las masas de células neoplásicas es fácil observar figuras mitóticas.

El virus de la Leucosis aviar se encuentra dentro de un grupo denominado virus Leucosis/sarcoma el cual comprende tres subgrupos:

  1.  1. Virus de leucosis propiamente dicho: a)Leucosis linfoide: afecta tejido linfoide b) Eritroblastosis: afecta las líneas celulares de las cuales se derivan los glóbulos rojos  c)Mielocitomatosis: afecta los mielocitos.
  2. 2. Virus de los sarcomas y neoplasias del tejido conectivo
  3. 3. Virus de neoplasias relacionadas.

Los virus de la Leucosis se pueden transmitir de forma  genética, congénita y horizontalmente.

Signos clínicos descritos: anorexia, adelgazamiento, palidez, muerte. En la leucosis mieloide, los tumores se presentan principalmente en los huesos: esternón, costillas, huesos del cráneo. Se pueden presentar igualmente en: Hígado, bazo, riñón, músculos y serosas con afecciones nodulares de color  blanco o amarillento,  nodular o difusa.

Imagen No. 4. Leucosis mieloide.  Aves de reproducción de 11 semanas de edad. Izquierda: aspecto normal de los huesos de un área dorsal de la cavidad toracoabdominal. Derecha: aspecto tumoral de los huesos afectados de leucosis mieloide.
  
Macroscópicamente se observan lesiones en epífisis de los huesos como  en la articulación coxofemoral o en la unión costo condral de las costillas, en vértebras, unión óseo-cartilaginosa del esternón, infiltración en hígado, bazo, etc. 

La patogenicidad puede variar desde no tener lesiones, síntomas o consecuencias productivas a mortandades del 1 al 20% Factores de inmunosupresión por stress u otra enfermedad puede aumentar la severidad de la enfermedad.

Las siguientes son  observaciones epidemiológicas y de carácter diagnóstico hechas por el doctor Guillermo Zabala del Poultry Diagnostic and Research  Center, Department of Population Health en  de la Universidad de Georgia, presentadas en su conferencia “Métodos de diagnóstico para enfermedades tumorales y presentación de enfermedades mixtas con virus tumorales” dictada en  el Seminario de Enfermedades Neoplásicas, celebrado en Bogotá, Colombia el 06 de junio de 2007.

  • El virus puede ingresar por vía congénita desde las reproductoras o la generación anterior.
  • Las viremias pueden ser permanentes o intermitentes. Así que de un muestreo o de muestreos múltiples depende que un lote sea declarado libre según el caso.
  • Las aves se pueden infectar en forma horizontal.
  • Vacunas contaminadas pueden diseminar la infección.
  • Cuando se presente un caso, hay que poner atención cuidadosa y determinar si se trata de un problema económico a nivel de parvada o si se trata de un hallazgo incidental.
  • Todas las parvadas comerciales de gallinas y pavos son sujetas a expresar tumores aunque sea en muy pequeña frecuencia (en aves individuales).
  • Al sospechar de brotes de enfermedad tumoral debe hacerse necropsias de múltiples aves muertas naturalmente o seleccionadas.
  • Los lotes sospechosos deben muestrearse en por lo menos dos días separados para incrementar el criterio del personal que investiga el problema, y la oportunidad de encontrar un mayor número de muestras adecuadas.
  • El hallazgo de tumores sospechosos en una sola ave no debe generar un diagnóstico de enfermedad tumoral.
  • Es importante colectar muestras de los tumores sospechosos y de otros tejidos para hacer exámenes complementarios.
  • Una parte de los tumores deberá congelarse a la menor temperatura posible en forma indefinida para poder utilizar estos tumores para pruebas moleculares y/o de aislamiento viral si fuera necesario.
  • El resto de los tejidos deberán ser incluidos en los exámenes histopatológicos, tengan o no evidencia de neoplasias.
  • Los tumores deben colectarse incluyendo tejido tumoral y por lo menos una pequeña parte de tejido aparentemente sano. Esto permitirá al patólogo  una mejor evaluación de los tejidos sospechosos.
  • En muchas ocasiones los diagnósticos se hacen por exclusión, haciendo uso de las lesiones postmortem y la histopatología, dependiendo de ellos se hacen pruebas de PCR.
  • El diagnóstico se facilita cuando se pueden hacer  aislamiento viral.
  • En general, en enfermedades neoplásicas es necesario hacer un enfoque multidisciplinario para obtener el diagnóstico.
  • Aunque se pueden utilizar técnicas de anticuerpos monoclonales para detectar marcadores celulares asociados a la infección con virus oncogénicos, los laboratorios de diagnostico no cuentan con estas metodologías.
  • Existe un asilado de virus de leucosis tipo C, el cual induce mieloblastomas idénticos a los derivados de la infección con virus J. y es prácticamente imposible distinguir neoplasias inducidas por estos dos virus. Debido a esto, la histopatología no debe ser usada para diagnósticos etiológicos.

 A continuación se presenta una guía de las acciones y muestreos a seguir en caso de sospechar enfermedades tumorales:

1. Historia clínica.
2. Desempeño económico del (los) lote (s) afectado (s).
3. Exámenes postmortem.
4. Examen microscópico (histopatología). Incluir como mínimo (cualquiera que sea la enfermedad tumoral sospechada): encéfalo, nervios periféricos, tumores, proventrículo, bolsa de Fabricio, hígado, bazo, riñón, gónadas.
5. Detección molecular.
6. Serología (para REV solamente).
7. Aislamiento y caracterización viral.

Imagen No. 5. Leucosis mieloide; se observan los cuerpos de las vértebras afectados por el proceso tumoral. Ave de 11 semanas de edad.


De acuerdo con la conferencia “Epidemiología reciente y diagnóstico de las enfermedades tumorales” presentada por el doctor Guillermo Zabala en el XII Seminario Internacional de Patología y Producción Aviar”  celebrado en Athens entre el 26 y el 30 de abril de 2010:

  • El diagnóstico de os síndromes neoplásicos inducidos por los virus del grupo de las leucosis es muy complejo y desafortunadamente muchos laboratorios de diagnóstico sobrevaloran ciertos métodos de diagnóstico.
  • Por ejemplo, la histopatología se ha tomado conmucha frecuencia como una herramientoa de diagnóstico conclusivopara la leucosis aviar.
  • Las pruebas positivas de PCR se interpretan eroneamente com conclusivas.
  • Cada una de ellas es un elementoimportante en el diagnóstico perono debe recurrirse a ellas en forma aislada.
  • Ningún patólogo debe proporcionar un diagnóstico etiológico con base en observaciones microscópicas enlo que se refiere a leucosis aviar.
  • El diagnóstico preciso de leucosis requiere de un análisis clínico, examen microscópico de lesiones tumorales, detección molecular y aislamiento e identificación viral.
  • Solo en ciertas circunstancias, solo algunas (de las t´cnicas mencinads en el punto anterior) bastan ara un diagnóstico final. Un diagnóstico de leucosis linfoide en histopatología corre un gran riesgo de malinterpretarse.
  • Algunas lesiones inducidas por el virus de la reticuloendoteliosis son prácticamente indistinguibles de algunas de las lesiones inducidas por los virus de leucosis aviar, perticularmente, particularmente los virus A y B.

      Imagen No. 6.Leucosis mieloide. Izquierda Infiltrados de células tumorales mieloides en área medular de timo, ave de 11 semanas de edad. Derecha: infiltración de células mieloides intersticiales en miocardio (Hematoxilina-Eosina, 100X).
       

Acerca del diagnóstico diferencial:
  • Requiere de un enfoque multidisciplinario distinto al requerido para el diagnostico de otras enfermedades
  •  No siempre es posible diferenciar los linfomas inducidos por los virus causantes de la enfermedad de Marek, de la leucosis y de la reticuloendoteliosis.
  • Pueden coexistir infecciones con uno o varios  de los tres grupos (Marek, leucosis, reticuloendoteliosis).
  • Debe recurrirse a métodos de detección molecular mediante secuenciación y análisis de genes que permitan diferenciar los distintos  serogrupos de  virus de leucosis exógenos y la diferenciación o discriminación de  virus  de leucosis endógenos (Que viven en la población sin causar problema) y que dan falsos positivos.
  • Debe demostrarse que el problema afecta a una población grande de aves.
  • Deben aislarse el virus  virus de leucosis exógenos


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